Empaque de snacks

Las golosinas forman parte de la vida de la mayoría de familias, desde los más pequeños hasta los más grandes del hogar, consumen productos de confitería. Actualmente, existen en el mercado innumerables confiterías tanto dulces como saladas, saludables y otras no tan saludables, pero indulgentes al gusto, por lo que es un producto con mucha demanda. Todas tienen algo en común: utilizan empaque.

 Según Expert Market Research, el valor del mercado global de la Confitería fue de US$204 Bll en 2020. Se espera que esta industria experimente un crecimiento de alrededor del 4% anual, en el periodo 2022 – 2027, llegando a un valor de US$255 Bll en 2026. 

Hay variados tipos, formas y materiales de empaque que se utilizan para confitería. Pero hay aspectos muy importantes que marcan la diferencia en la experiencia que tiene el consumidor ante el producto. 

Lo primero que mencionaremos es el material. Es importante considerar que dentro del mundo de la confitería, hay varios derivados de productos que reúnen características muy propias y que su empaque debe estar encaminado a cumplir esos requerimientos. 

En el caso de los snacks salados, dado que almacenan mayor cantidad de grasa, el material del laminado de la bolsa debe contar con una barrera alta al oxígeno. Si un snack tiene un material que no garantiza el cuidado de su producto, el sabor no será favorable y una mala experiencia puede ser suficiente para marcar el fin de la relación del cliente, con la marca.

También hay aspectos que pueden ayudar a mejorar la experiencia e incentivar la compra. Tal es el caso de la apertura del empaque. Si es fácil de abrir, si está correctamente indicado cómo manipularlo luego de abrirlo, etc.

Además, hay que considerar un cierre apropiado. Muchas veces se cree que el empaque de golosinas debe ser sencillo porque generalmente es de un solo uso, pero ahora, sobre todo con la tendencia hacia una vida más saludable, un sistema de cierre que permita guardar el producto para consumirlo por partes, ayuda mucho a los consumidores y es pensar más allá del consumo habitual.

Sin duda los patrones de consumo están cada vez más encaminados en prestar atención a los componentes del producto. Por ejemplo, la cantidad de azúcar, proteínas, carbohidratos, etc. Por ello, también la etiqueta juega un rol de suma importancia y debe considerarse no solo el diseño correcto sino el material y la calidad de impresión.

Poner atención a la experiencia completa que vive el consumidor a través del empaque, fideliza clientes y los convierte en referentes para clientes potenciales.